LAS FORMAS DE LA DESTRUCCIÓN – Marlene M. Izquierdo Osorio

las-formas-de-la-destruccionA Creek in the Woods, Asher B Durand (1865)
Tomo N°19, Canibalismos
Marlene M. Izquierdo Osorio

El cielo duerme.
Cuando el alma es viuda de algo que ignora,
el sentimiento es ciego.
Fernando Pessoa

El árbol frente a la casa muere. La brisa llora en la noche sobre sus hojas, y nadie lo lamenta. Era el único árbol de la cuadra y estaba justo frente a nuestras casas, su declive fue tan rápido como una metástasis en el ser humano. Miro hacia abajo y sus raíces no se ven sobre la tierra, y me hace preguntarme qué se acabó en el subsuelo de lo que no pueda nutrirse ahora. Qué elemento se extinguió bajo nuestras narices y cómo nos afectará. Es de noche, y por la calle no camina nadie, las aves duermen, la luna descansa bajo nubes grises.

Tú me dijiste que antes de conocerme no usabas las notas del celular, te imagino caminando, y deteniéndote a sacar una de esas libretitas que sacas de los bolsillos, con un bolígrafo amarillo o azul, escribiendo furioso, ante la falta de pulso, hojas arrancadas del tajo, el cuaderno mermando igual que las hojas de este árbol, tenemos el mismo impulso de correr tras la idea que se escapa; pero, ¿cuánto papel no desperdiciábamos? Y cómo llegamos a impulso de destruir para liberarnos… Lo admito, no podemos destruir el celular cuando pasemos las notas, pero borrar con un botón no es lo mismo que destruir el papel. La liberación conlleva el desperdicio del árbol que alguna vez fue y el permiso nos los damos los humanos ante nuestra posición en el ecosistema y la invención, pero ¿no es acaso el conocimiento de la raza propia el comienzo del exterminio? El viento deshace las ramas del viejo árbol moribundo mientras espero tu llamada, miro por la ventana pero esta noche no camina nadie. Sólo sucede el olvido de este árbol.

El árbol murió la semana pasada, queda su esqueleto desnudo frente a la manzana, gris, a solas. Me fui a caminar en el parque, anduve tras el rastro de los hormigueros como si escondieran las letras de tu nombre allí, intento en el silencio descubrir lo que me arde. Aquí no hay árboles moribundos. La ausencia de sonido me lleva a pensar en tu cama, esperando, pero hay tantas camas en el mundo. La función del árbol es sobrevivir a todo, igual que nosotros. La muerte de los árboles es perpetrada por nosotros, creamos papel, vasos y volantes para pisarlos y romperlos. Pero la muerte debe tener alguna causa, alguna voz que sustituya el olvido. Me veo en mi cama esperando, viendo como arrancas mi ropa interior como las mismas hojas de papel del cuaderno.No quiero ponerme sentimental, miro el bosque oscuro y me empiezo a ir del bosque.

Proveniente del bosque una voz dijo, no te vayas
Eras tú.

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